La importancia de leer en la infancia

De todas las fiestas, creo que la de Sant Jordi es la que más me gusta. Un día que gira en torno a la literatura, en que las calles se llenan de puestos de libros y de rosas, en que la compra de algún libro es casi obligatoria y no me siento mal por sucumbir al impulso consumista (un libro es siempre una buena inversión). Las rosas que se venden este día son, en general, demasiado embalsamadas y sintéticas para mi gusto. Por eso prefiero que me regalen un rosal chiquitito, de pitiminí, para cuidarlo y disfrutarlo durante más tiempo. Creo que la tradición de que el regalo para los hombres es un libro y el regalo para las mujeres es una rosa hace tiempo que fue actualizada. ¡Nosotras también queremos libro!

Como comentaba en anteriores artículos, la maternidad me ha traído unas gafas que han ampliado mi espectro de intereses e inquietudes. Os confesaré que la sección en la que más tiempo paso cuando entro en una librería es la de literatura infantil (seguida por la sección de educación y crianza). Me encantan los álbumes ilustrados, y ahora que ya hemos dejado atrás los cuentos de animales de la granja con ruiditos y texturas, cada vez me lo paso mejor. Evidentemente, la educación de los hijos empieza desde el minuto cero, y los animalitos de la granja tienen su importancia, pero en mi opinión, es a partir de los tres/cuatro años cuando empieza la diversión. No es que tenga prisa por que mis hijos crezcan, pero cuando encuentro un libro que me encanta pero que es para niños mayores, no puedo evitar pensar en el día en que podrán entenderlo y en lo bien que nos lo vamos a pasar leyéndolo. La verdad es que cuesta reprimirse y no comprarlos todos.

Los niños se convierten en lectores en el regazo de sus padres. Emilie Buchwald.

Quiero que mis hijos amen los libros, y para ello hay que predicar con el ejemplo. Hace tiempo que desterramos las tabletas en casa, y ya no miramos la tele. Eso nos deja muchísimo tiempo para la creatividad y la lectura. Además, todos estamos más presentes y se estrechan los vínculosTienen que vernos leer y disfrutar haciéndolo. Tienen que percibir que la lectura es algo fascinante. Mi hija últimamente dibuja retratos de familia en los que llevamos un libro en las manos 🙂

Esa cosita que hay en la mano derecha de mi marido es un libro

Quiero que mis hijos sean capaces de hacer cosas por voluntad propia, que tomen la iniciativa en sus momentos de juego y no que sea cualquier vídeojuego o aplicación “educativa” la que determine qué tienen que hacer en cada momento.

Quiero que sean capaces de estar concentrados durante un buen rato mientras hacen cualquier actividad sin tener que estar pendientes del constante bombardeo de estímulos que les proporcionan las maquinitas.

Quiero tenerles totalmente entregados mientras les leo un cuento.

Quiero que sueñen, que imaginen y que viajen a mundos fantásticos sin moverse de casa.

Quiero que desarrollen un espíritu crítico, que sepan ordenar sus ideas y expresar correctamente sus pensamientos.

Quiero que tengan un léxico rico y una buena gramática, porque la manera como nos expresamos dice mucho de nosotros.

Quiero que sepan cómo son los países, los mares, los animales, las montañas, los pueblos, las culturas, las tradiciones. Que vean que hay otros mundos, otras gentes y otras maneras de pensar, y que aprendan a ser tolerantes.

Quiero que se rían, que se emocionen o incluso que se indignen al leer.

Quiero que sean felices con un libro entre sus manos.

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